SOS Lía

A veces, las historias más dramáticas tienen finales felices. Es el caso de Lía, una pequeña perrita de trece años y con problemas de corazón que salió con su familia el día uno de octubre a buscar setas.

En el tiempo que dura un suspiro su familia la perdió de vista. La angustia y la desesperación eran insoportables, el miedo a no volver a verla, a que estuviera herida o atrapada y esa fuera la causa de que no pudiera volver con ellos, se sentía cada vez más intenso.

El tiempo empeoraba, las lluvias y las tormentas hicieron que la búsqueda fuera más dificil. Cada minuto que pasaba alejada de su familia hacía que la esperanza de volver a verla fuera desapareciendo.

Su familia, desesperada, dio la voz de alarma, se organizaron grupos de búsqueda de voluntarios y amigos, gente altruista que lo único que quería era que la perrita volviera con su familia. En ese momento me llegó el mensaje a través del grupo de la asociación.

Se me encogió el corazón cuando llegué al punto de partida y vi las caras de angustia, las lágrimas de tristeza… no los conocía en absoluto, nunca había visto a esa familia ni a Lía, pero sólo quería que esta pesadilla terminara para ellos. En esos momentos sólo piensas en ponerte manos a la obra con todas las herramientas que tienes a tu alcance.

Empecé a correr montaña arriba, montaña abajo con mi compañero de cuatro patas, intentando encontrar el rastro que Lía había dejado el día que se perdió, o algún olor que nos llevar al camino que había seguido.

Varias horas despues, mi compañero ya estaba exhausto, yo ya no era capaz de distinguir si perdía el rastro porque ya no había olor, o por el cansancio que acumulaba… y decidí, con todo el pesar de mi corazón, llevarle de vuelta a casa a descansar. No queríamos dejar la búsqueda, pero sabíamos que todo tiene límites… le dimos el relevo a los compañeros que llegaban por la tarde, nos fuimos a descansar un poco y a seguir los movimientos que los demás hacían.

Entonces, sucedió el milagro, ¡Una foto de Lía apareció de repente en el grupo de whatsapp! Las lágrimas empañaron mis ojos, pero esta vez eran de alivio y felicidad. Al principio no terminaba de creerlo, y tuve que preguntar si era de ese momento, la respuesta fue clara: “¡Siii! ¡¡Ahora mismo!!”

Lía-encontrada-feliz

El cansancio y la tristeza se tornaron en alegría. Lía, aparentemente, estaba muy bien. No estaba herida, no se la veía enfermiza… pero quedaba llevarla al veterinario. Los cinco días perdida podrían pasar factura, habría que asegurarse.

Pero, como ya he adelantado en el título, los finales felices existen. El veterinario confirmó que Lía estaba bien y ha podido volver a la tranquilidad de su hogar y su familia, a la que ahora no pierde de vista ni un segundo, aprovechando todo el tiempo que la queda con ellos. ¡Esperamos que sea mucho!

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